Pinturas

En la Galeria Diners de Bogotà se encuentra la obra de Giorgio Bevignani. Para él su obra es el resultado de un proceso, donde la herencia genética se expresa a travez de subconciente y conlleva a la razòn. Es un viajar desde siempre y hacia el infinito; de la materia a la energìa, buscando la armonia, el silencio y la calma de la naturaleza.

No es extrano que un italiano se exprese asì, Italia mantiene congelada la historia, guardando, sigilosamente sus secretos y permitiendo que sus habitantes los proyecten con la mirada, nueva, del hombre actual.

La obra de Giorgio Bevignani expresa la capacidad de sorprenderse anta los pequenos detalles de la piedra, donde la energìa se comprime, como un alarido silencioso. Detalles que limita geometricamente, el ojo escultor del artista. Detalles que se convierten en aire, agua, movimiento y fuerza, donde la naturaleza fluye libremente, en busca de la calma.

La razòn exige el material adecuado para expresar lo sentido, y es asì como Giorgio escoge la cera; material que fluye con el calor y permite moldearse desde el sobconciente, limitarse e solidificarse, desde la razòn. El oleo y el calor fluyen sobre el papel, obteniendo la sensaciòn de libertad e infinita continuidad del cosmos.

Tan solo un hombre cuya sencibilidad y analisis trasciende lo cotidiano, puede expresar la naturaleza a travez de una sintesis que la diviniza. Se aprende, con respeto, el milagroso proceso de ésta, al detenerse frente a la obra de Giorgio Bevignani.

MARTA HELENA ARANGO